jueves, 28 de julio de 2011

Las Revoluciones: 15.La terrible batalla entre Salaverry y Vidal

Fue pues realmente un encuentro de titanes en la historia, pero para tomar más consciencia de esto les hablaré de lo que era el general Juan Francisco de Vidal La Hoz. Él fue conocido con el seudónimo de "Primer Soldado del Perú", y claro pues es uno de los pocos destacados militares peruanos que se sumó a la causa de la independencia desde muy joven, en 1819, esto es importante porque como sabemos hubo muchos oficiales como La Mar, Gamarra, Etc que inicialmente estuvieron en el bando español y se pasaron recién con San Martín. Vidal en cambio participó más que activamente en la independencia peruana y llegó a convertirse en leyenda porque también lo hizo en la independencia de Chile, donde tomó el fuerte de Valdivia el 4 de Febrero de 1820 con mucha bravura. Luego de esto participó en un sinfin de batallas y ayudó al gobierno peruano en apaciguar rebeliones.
Salaverry había conspirado en Chachapoyas (ver: Las Revoluciones: 12. Salaverry en Chachapoyas aquí ) pero fue capturado.
Justo por estas épocas el Perú estaba prevenido contra Gamarra pues la Convención Nacional se instaló el 12 de Setiembre de 1833 y pensaban que no dejaría el mando de buena manera. 
Por ello Salaverry marchando a Trujillo preso y pensando que de seguro sería muerto, aprovechó la oportunidad para adherirse a la causa de Orbegoso (o al menos simularlo) y "libertar" el departamento para preparar la llegada de Orbegoso. Claro que esto era ilegal pues Gamarra aún no terminaba su gobierno.

Gamarra entonces da orden para encargarle a Vidal derrotar a tan temible jefe, para ello pide permiso a la Convención Nacional (pues Vidal era diputado suplente) que le da el visto bueno. Parte del Callao el 12 de noviembre de 1833.

Al 2º día de marcha por tierra Vidal llegó a la hacienda de Santa Helena donde envió a don Antonio Saavedra para que hablase con Salaverry y le ofrezca garantías del Gobierno de Gamarra (con lo cual se debilita la afirmación rotunda que Gamarra quería desaparecerlo a toda costa, que me parece exagerada). A pesar que Vidal le pedía evitar un derramamiento de sangre peruana y las garantías sobre su persona (que partiendo de Vidal era seguro que lo cumpliría) Salaverry se negó. Bilbao afirma que fue para no traicionar las esperanzas del pueblo al cual él mismo levantó contra Gamarra, pero aún no terminaba el gobierno de éste y no había hecho absolutamente nada que podría hacer pensar que trataría de quedarse en el mando. De hecho sí había un compromiso de él por el pueblo pues ya había dado ese paso tan escandaloso, pero también había una dosis de orgullo y ambición personal.
En efecto, Salaverry estaba seguro de batir a Vidal pues tenía más soldados, tenía 5 piezas de artillería (Vidal no tenía ninguna) y además los hombres de Vidal necesitaban marchar casi 40 kilómetros con lo que estarían extenuados.

LA BATALLA DE GARITA DE MOCHE


"Se puede asegurar sin equivocarse que en esta batalla ha sido donde han combatido los soldados peruanos de ambas partes, con más encarnizamiento, pues tanto los jefes que obedecían a Salaverry, como los míos desplegaron mucho valor en aquella lucha"
General Francisco de Vidal en "Memorias"


BANDOS ENFRENTADOS

General Francisco de Vidal

Lugartenientes

Jefe de estado mayor: teniente coronel Coloma
Comandante militar Juan Mendiburu

Coronel Manuel Espinoza

Teniente Coronel Juan Crisóstomo Torrico

Fuerzas aproximadas: 500 hombres.


Coronel Felipe Santiago Salaverry

Lugartenientes

Fuerzas aproximadas: 800 hombres.



 
Empezó la batalla Garita de Moche (hoy puerto de Salaverry, *pueden visitar una página curiosa e interesante de los jóvenes del puerto Salaverry aquí que incluso crearon Himno Salaverry) a las 6 de la mañana el 19 de Noviembre de 1833.

Salaverry se hallaba parapetado en las faldas de unos cerros. Tenía a su derecha la caballería con 30 hombres, su infantería bien distribuida a lo largo de la línea del frente y 5 cañones. Tenía además 300 montoneros y hombres del campo dirigidos por Lizarzaburu. En total sumaba más o menos 800 hombres pero 400 eran soldados y los demás pobladores y montoneros.

Los hombres de Vidal en cambio eran 500 pero todos soldados veteranos (aquí vemos el gran trabajo que había hecho Agustín Gamarra en formar un ejército competitivo y que se evidencia también en los acontecimientos de 1834). No tenía artillería y su caballería era muy escasa.

Vidal a pesar que la artillería de Salaverry dominaba todo el campo entró al llano con su ejército y eligió un lugar donde una gran elevación del terreno podía ponerlo más o menos a salvo. Dispuso a los soldados y envió una guerrilla de 40 hombres con el ayudante mayor del batallón "Zepita" Osorio; Salaverry envió a su encuentro una guerrilla de 50 con el teniente Juan Rivero. Empezó a disparar la artillería de Salaverry sin éxito pero su guerrilla logró vencer a la de Vidal.

El desbande de los montoneros

Cuando vio que el primer contingente de Vidal había sido batido Salaverry mandó cargar a su caballería. Vidal ordenó que los 46 granaderos a caballo que tenía vayan a su encuentro tocando a deguello. Al ver la fiereza con que acometían la caballería de Salaverry giró a su izquierda y se desbandó hacia atrás. Viendo a la caballería despavorida los montoneros de Lizarzaburu también se asustaron y huyeron de la batalla para no volver a aparecer.
Los granaderos a caballo continuaron su marcha a pesar de los fuegos de la artillería enemiga pero equivocaron el camino y al ponerse detrás de la línea de Salaverry los caballos continuaron la marcha, y se fueron a perder en los médanos, quedando alejados de la acción.

Viendo que su caballería se desbandaba fue Salaverry con su espada y a gritos como un desesperado logró reunirla y la colocó a su izquierda. Luego para aprovechar sus cañones aguardó allí que Vidal maniobrase.


La lucha se torna encarnizada

"Por un lado se veía a Salaverry excitando a los suyos con la voz y el ejemplo; mezclado en lo más crudo de la refriega y como un loco disputando la victoria; por otro, al general Vidal que parecía rivalizar con el joven enemigo"
Manuel Bilbao en "Historia del General Salaverry"


Vidal entonces concibió un ataque en masa de la infantería y caballería. Ordenó que los Granaderos vayan al mando del teninete coronel Juan Crisóstomo Torrico a flanquear la izquierda de Salaverry mientras que él mismo con el resto del ejército daría un ataque de frente.

Empezó entonces a atacar Vidal con toda la tropa a su mando y Salaverry empezó a hacer disparar sus cañones a discreción, hicieron poco estrago en las filas de Vidal que siguió avanzando impávido a pesar de las descargas. Cuando estuvo suficientemente cerca los cañones se apagaron y empezó una lucha sin cuartel a la bayoneta.

El choque fue tremendo y por un momento sólo se escuchaban los choques de las bayonetas y los gritos de muerte de los soldados quienes se batían sin cesar. Se combatió con denuedo cuerpo a cuerpo y durante el choque Salaverry gritaba de un lado a otro enardeciendo y alentando a los suyos al mismo tiempo que se batía como todos sus oficiales con los soldados rasos. Vidal no se quedaba atrás y alentaba a los suyos y tanto se comprometió en el combate que estuvo a punto de morir. Fue herido en el costado derecho (aunque no de consideración) y fue perseguido por un soldado enemigo, Vidal luchó con desesperación pues no podía maniobrar bien a causa de su herida, se defendió mucho rato antes que llegue uno de sus granaderos que ultimó al soldado enemigo.
El batallón "Zepita" se desordenó y no pudo romper la línea de Salaverry totalmente, fueron tomados prisioneros el sargento mayor Porras, los capitanes Zapatel, Artaza y el teniente Damián La Torre y otros. Después de mucho combatir fue rechazado Vidal y sus hombres retrocedieron. 

Pero Vidal no quería ser derrotado de ninguna manera y con ayuda del sargento mayor Mguel Rivas reunió a los soldados que retrocedían, logró hacerlo de muy buena forma y reorganizó su ejército para una nueva carga. Salaverry no ordenó continuar el ataque porque temía que Torrico lo envuelva así que esperó firme con sus hombres.

Vidal se lanzó con sus hombres y redobló el ataque, otra vez se luchó encarnizadamente y los oficiales animaban a no cejar a sus soldados. Salaverry se mezcló en la lucha y su capa corta estaba hecha jirones por los agujeros de las balas y las descargas de bayoneta. Vidal también se encaprichó en mostrar más valentía que su enemigo, fueron muertos dos caballos que montaba durante este suceso. Al final de esta larga lid Vidal se retiró de nuevo pero llevándose consigo los cañones de Salaverry, librando a su ejército de este obstáculo.

Luego de este episodio apareció Torrico y súbitamente se apagaron los fuegos de ambos bandos, los soldados se organizaron en sus puestos y hubo como una tregua en el combate.
Salaverry entonces, probablemente orgulloso de su hasta ahora buena performance, montó en un caballo y se paseó delante del campamento de Vidal como para dar una orden, el teniente coronel Coloma, jefe de estado mayor de Vidal le increpó a Salaverry: "¿Hasta cuándo hace usted derramar sangre?" a lo que él le respondió: "Hasta que no quede más que el general (*Vidal) y yo"




General Juan Francisco de Vidal la Hoz, vencedor en la Batalla Garita de Moche




Referencias:
“La Iniciación de la República”, Jorge Basadre.
“Historia de la República del Perú”, Jorge Basadre.
"Historia del General Salaverry", Manuel Bilbao.

"Memoria escrita en 1855", General Francisco de Vidal.

Jesús De la Jara

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