jueves, 28 de julio de 2011

Las Revoluciones: 7.Rossel, el engreído de Gamarra

Felipe Rossel era un capitán cuzqueño del ejército que servía como jefe de la 2º compañía del batallón "Piquiza", dícese el favorito de Gamarra, pues fue creado en su honor (no olvidemos que era gran Mariscal de Piquiza) donde el sargento mayor José Rufino Echenique tenía el mando.
Gamarra quería mucho a Rossel probablemente por su valor y por su paisanaje y le había ayudado mucho en su carrera, con distinciones personales y en los ascensos.


La situación de Gamarra en ese tiempo era más o menos así: había traido a Lima a los oficiales más revoltosos para tenerlos cerca y vigilarlos, tenía un ejército reducido a casi 3 mil hombres esparcido por toda la repúblia y una guardia de honor escogido de las filas de entre los más adictos hacia su persona, con los cuales más conversaba en el idioma quechua.

LA REVOLUCIÓN DE ROSSEL

"Gamarra, hombre tan cauteloso, tan frío, tan sagaz, tan difícil de engañar, contestó que confiaba en Rossel ciegamente y que ese mismo día habían comido juntos."
Jorge Basadre, en la introducción  "Memorias para la Historia del Perú", del General José Rufino Echenique

Castilla por ese tiempo estaba en el Fuerte el Sol de los Castillos del Real Felipe custodiado por el coronel Rivera. Luego se le llevó a la corbeta Libertad que mandaba el contralmirante Carlos García del Postigo.
El 18 de Marzo de 1832 a las 2 de la tarde visitaron a Castilla el subteniente Manuel Aldea, vestido de civil, con el teniente Dueñas del batallón “Callao” y dos paisanos más, le dijeron en presencia del coronel Egúsquiza que ese día iba a ser el golpe, en la noche.
Castilla pensando que sus enemigos le tendían una trampa para involucrarle más culpas y complicarlo respondió: “Vaya y diga Ud. a Gamarra y a sus viles esclavos, que no me conducirán al patíbulo con la facilidad con que me han conducido a estos calabozos”, además se ofendió por habérsele propuesto hacer revolución.
Entonces dudó en revelar o no el secreto que bien podría ser una trampa y consultó a García del Postigo quien le respondió escuetamente “que los caballeros no consultaban esas cosas”. Se decidió a revelarlo y para ello escribió al fiscal que lo acusaba y además le pidió la razón por la cual llevaba ya 77 días detenido. Esto sin duda alertó a Gamarra.

El 18 de Marzo de 1832 a las 7 de la noche refiere Echenique Gamarra envía a llamarlo a su cuartel que estaba en la calle Desamparados al lado del Palacio de Gobierno. En privado Gamarra le dice que tiene información de fuentes fidedignas que se prepara en el cuerpo de Echenique mismo una gran revolución en su contra; pensando Echenique en el posible autor recordó al capitán Rossel quien a su juicio era ambicioso, engreído por su carrera y ufano por la predilección de Gamarra y además se había disgustado por haber preferido Echenique al capitán Ugarteche en vez de a él; así se lo dijo al presidente con franqueza, a lo que Gamarra respondió: "Confíe Ud. en él tanto como en su camisa y tan no puede temerse de él nada, que hoy mismo ha comido conmigo"; osea Gamarra tan cauteloso ponía las manos al fuego por su consentido. Echenique entonces le dijo que no temía nada de su cuerpo pero que tomaría las medidas necesarias para evitar cualquier problema y que estaba seguro de hacerlo bien. Encargó para esto la guardia al capitán Rivas, hombre de su entera confianza.
Media hora después Echenique fue llamado de nuevo aclarándole que salga por la puerta alterna, Gamarra allí le dijo que ya estaba totalmente confirmada la revolución y que incluso el oficial que hacía guardia en Palacio estaba involucrado por lo que su persona estaba en peligro. Echenique le aconsejó que se refugie en su cuartel donde le aseguraba que no correría peligro además que nadie pensaría que estaría allí. Gamarra accedió luego de dar órdenes a Palacio. Luego de un rato llamaron según la señal convenida por Gamarra y cuenta Echenique: "Penetró una persona, cuyo nombre omito decir, y después de hablar éste con ella y ella retirarse, me dijo que el autor de la revolución en mi cuerpo, de seguro, era Rossel, y que por lo tanto lo pusiera en prisión"; Basadre así como otros autores en general consideran que esa "persona" es "La Mariscala" Francisca Zubiaga tan inmiscuida en los asuntos políticos. El capitán Marcos Antezana había confesado el golpe lo que fue confirmado por el coronel Clemente Ramos, jefe del batallón “Callao”. Es de suponer entonces que "la Mariscala" dirigía el espionaje y la contrarevolución mientras Gamarra y Echenique estaban en el Cuartel.




José Rufino Echenique era Sargento Mayor cuando enfrentó a Rossel que atentaba contra Gamarra




Echenique entonces fue y llamó a Rossel, le pidió su espada y lo llevó al capitán de guardia con orden de apresamiento. De pronto escuchó voces que lo llamaban ya que Rossel se había librado y corrió donde su compañía, se puso a la cabeza y los animó contra Echenique diciéndoles que él quería llevarlos a Colombia. Vio que se acercaba y como estaba a una distancia ordenó hacerle fuego, Echenique corrió ante las balas y logró llegar hasta Rossel al que lo cogió con violencia, lo que asustó a los soldados que dejaron de disparar. Tomándolo vino en su ayuda el teniente Moya y luego de esto Echenique nombró capitán al teniente Tafur y dándole la jefatura del batallón de Rossel, este nuevo capitán era de su confianza. Lo llevó y en el camino le dijo Rossel que “si hacía eso porque era amigo del general Gamarra, iba contento”. Lo llevó al capitán de guardia y le dejó con centinela.
Luego de esto Gamarra le ordenó que vaya y cambiase al guardia de palacio y lo aprese, cumplió Echenique sin problemas la orden.
Mientras sucedía esto un oficial del batallón “Ayacucho”, que esperaba oculto en el cuartel la revolución para ir a comunicarla a su batallón al cuartel de Santa Catalina, al enterarse del fracaso huyó y se lanzó por el balcón hacia el río Rímac.




ROSSEL ES FUSILADO
Rossel fue enjuiciado de forma sumaria esa misma noche por un fiscal que Gamarra escogió. Se concluyó luego de las investigaciones que los facciosos planeaban deponer y arrestar al presidente con la ayuda de los cuarteles de Artillería y del batallón “Piquiza”. Que los comprometidos eran: tenientes Manuel López, Narciso Sarria más otros dos no habidos, el subteniente Manuel Aldea y los civiles Félix Iguaín y Francisco Iriarte. Rossel fue sentenciado a muerte al día siguiente. También fueron condenados a muerte los tenientes Sarria, López, Hurtado, Franco, Martínez y Aldea. A Marcos Antezana se le dejó en libertad condicional por haber denunciado a los conspiradores.
Durante la instructiva a Rossel, éste negó descaradamente haber querido hacer la revolución e incluso acusó a Echenique, dijo que si mandó a dispararle era porque creyó que Echenique lo apresaba para hacer una revolución contra el presidente, pues como él, Rossel, era uno de los favoritos de Gamarra, significaba que quería anularlo para atentar contra Gamarra. Pero como ya todo se sabía fue condenado a fusilamiento en plaza pública. A pesar de esto, Távara refiere que Rossel no denunció a ninguno de sus compañeros y mostró un valor incontrastable.

Murió Rossel fusilado con arrogancia el 19 de Marzo de 1832 en la Plaza de Armas: "Rossel marchó al patíbulo como se marcha a una parada”, refiere Távara. Por esto y por lo anterior puede suponerse que actó sabiendo el peligro al que se exponía y tal vez creía firmemente que sus convicciones eran las correctas.

Castilla también habla bien de su valor. Por lo menos así lo entendemos del título de su manifiesto de 1834 en Arequipa: “Manifiesto del coronel Ramón Castilla rebatiendo a los que injustamente le han atribuido la infausta muerte del ilustre cuzqueño capitán Felipe Rosse, fusilado por Gamarra en la Plaza de Lima”, pero es probable que fue un manifiesto rencoroso por la situación política de ese año (que lo pueden ver en La Guerra Civil de 1834 aquí) y porque todos sus enemigos lo acusaban de haber causado la muerte de Rossel, debido a que Castilla ayudó en parte a sofocar la revolución sin quererlo, y reaccionó de una manera exagerada para contradecirlos incluso aplaudiendo el golpe de Rossel. En el manifiesto mencionado parece apoyar la revolución donde dice que se hubiera unido gustoso al movimiento porque estaba en contra de la presidencia de Gamarra. Le acusó allí de la invasión a Bolivia, de la deposición de La Mar, de haber creado una red de espionaje con el prefecto de Lima Eléspuru, y de haber llegado al poder “irguiéndose sobre los cadáveres de sus enemigos”.


La revolución que preparaba Rossel era muy grave, no sólo fue un acto de "heroísmo aislado", pues se encontraron pruebas flagrantes. Al requisar su cama, se encontró bajo un ladrillo una proclama suya hacia la Nación afirmando que no podía tolerar una dictadura como la de Gamarra a quien calificaba de tirano y arbitrario, de haber tomado el puesto de presidente por asalto y otras cosas. Era una proclama que de seguro contaba para darla luego de que triunfara su revolución. También se hallaron más material de propaganda por la revolución y cartas, que descifradas eran del coronel Félix Iguaín, también diputado; por todo el material requisado se deducía que el que supuestamente tenía que tomar el cargo de Presidente de la Nación era el General Antonio Gutiérrez de la Fuente, que también había sido acusado de revolucionario (ver los sucesos de 1831 aquí). También estaban implicados personajes del Partido Liberal.


Távara sobre la actitud de Gamarra durante el motín refiere: "En este drama mostró gran valor, mucha serenidad, prudencia y magnanimidad".


Pero Gamarra la debe haber pasado muy mal en esos tiempos, no sólo su guardia personal estaba implicada en el motín (supuestamente había seleccionado a los de más confianza) sino Rossel, cuzqueño como él y a quien había dispensado tantos favores y profesado cariño de padre, lo había traicionado de la peor manera. Fue un golpe anímico duro para él y lo volverá más suspicaz que antes, ¿quién le podría acusar de ser demasiado duro con las revoluciones y algunas persecuciones si la gente a que apreciaba y en quienes confiaba lo traicionaban incluso exponiendo su vida? Debe haber sentido este motín muy terriblemente, pero era una persona que expresaba poco hacia afuera. Távara compara esta revolución (que para mí es una de las que más debe haberle dolido a Gamarra) con la que hubo contra Simón Bolívar el 25 de Septiembre de 1828. En efecto, esa fecha en Bogotá se realizó un motín dirigido por un grupo de brillantes jóvenes, que eran muy allegados a Bolívar e incluso eran sus protegidos: Luis Vargas, Pedro Carujo y José López.


Por su conducta y su valiosa ayuda durante el sofocamiento de la revolución José Rufino Echenique fue ascendido a Teniente Coronel (lo que recién se hizo efectivo el 21 de Setiembre de 1832).



CONSECUENCIAS DEL MOTÍN Y "LENIDAD" DE GAMARRA

 
"Callarán por un momento las leyes para mantener las leyes"
Ministro de Gobierno, Vidaurre en "El Conciliador"


Los periódicos adeptos a Gamarra ilustraron el acontecimiento como una revolución terrible pues realmente se atentaba contra la vida del presidente.
“El Observador Imparcial” el 22 de Marzo de 1832 decía que los enemigos del gobierno requieren de ejemplar acción y aún critica el no haber reprimido con la dureza del caso las revoluciones anteriores por lo cual nacía según ellos ésta.
“La Minerva del Cuzco” el 31 de Marzo demandaba al pueblo peruano en general a acabar con las revoluciones y a colaborar por la prosperidad nacional, la pasión política y mucha codicia hacían de las leyes completa oscuridad. Y agregaba aún sobre posibles errores del ejecutivo que deberían ser enmendados por el Congreso o la Convención Nacional, pues:  “los defectos no pueden corregirse con crímenes: el desorden de un gobernante no será jamás corregido con el desorden general”.


Manuel Lorenzo de Vidaurre y Encalada, limeño que fue Ministro de Gobierno




“El Conciliador” del 21 de Marzo de 1832 en cambio considera un acto personal de Rossel y lo critica por haberse aprovechado y ser un ingrato con la preferencia que el propio Gamarra le tenía. Es allí donde el Ministro de Gobierno Manuel Vidaurre pone sus famosas frases:

“Ciudadanos del Perú gocen quietos y tranquilos del fruto de su honesto trabajo. Quedará el trigo escogido, separado de la cizaña. La levadura de inquietud se va a extinguir. Ha de reinar el orden. Si fuera preciso, callarán por un momento las leyes para mantener las leyes. Una obediencia ciega a la Carta (constitución) ha expuesto al Jefe Supremo y con ella la vida de la nación”.


Este "callarán las leyes para mantener las leyes" era una frase que manifestaba la necesidad de dejar sin garantías a las personas sediciosas a fin de mantener al orden. Es una frase que realmente implicaba una mayor restricción de libertad de expresión y una mayor represión. Una atribución autoritaria para que el ejecutivo "haga lo que tenga que hacer" sin mirar las leyes y derechos del ciudadano.
Se reunió un consejo de Guerra que fue integrado por Mariano Necochea, Domingo Tristán, José Rivadeneira, Juan Salazar, Manuel Aparicio, Eugenio Cortez y Juan de Mendiburu, que dieron su fallo el 7 de Abril de 1832 reafirmaron la pena de muerte a Rossel y condenaron a muerte también a los tenientes Manuel López y Narciso Sarria, el capitán Manuel Antezana fue eximido de pena y sometido a vigilancia, los demás acusados fueron absueltos; Iguaín no fue juzgado por el consejo, pues no lo creyó conveniente. En el informe final por considerar que López no realizó lo que se le había encargado (aprisionar a Gamarra) y que la revolución sólo pasó de un conato dejaba al Presidente la potestad de perdonar a ellos dos.


Basadre refiere por una parte que Iguaín fue perseguido por una turba hasta su casa y escapó pues intentaban apresarlo. Su casa fue asaltada y revisada dos veces. Por ello Iguaín fugó a Guayaquil, Ecuador donde siguió hablando en contra del gobierno de Gamarra y de Eléspuru. Fueron obligados a salir del país los extranjeros Fabián Gómez, Domingo Ballarino y Mariano Castilla. Cuenta también que por esta época se hizo común asaltar los domicilios privados, a cargo de los polizontes y todos ellos mandado por el Prefecto de Lima General Juan Bautista Eléspuru y Montes de Oca, quien por usar a sus dirigidos incluso haciendo uso de escaleras para ingresar a las casas fue apodado "El General de las escaleras". Hubo otras prisiones y algunas persecuciones.


Pero da cabida a la versión de Echenique, quien nos cuenta: "Sin embargo de esos datos, a nadie se persiguió ni molestó, siendo sólo separados de mi cuerpo algunos oficiales, y dados de baja otros del (batallón) Ayacucho, cuyo cuerpo se disolvió... La Fuente, Castilla e Iguaín quedaron fuera del país, expatriados por ellos mismos. Para proceder Gamarra de ese modo, tuvo en cuenta primero, cuán difícil es probar en juicio delitos de esta clase que sólo se saben por confidencias privadas y segundo, su deseo de calmar los ánimos procediendo con lenidad".  Távara también refiere que algunos se ocultaron y no fueron perseguidos tenazmente.
Prueba de esto es que Gamarra les cambió la pena a los Tenientes López y Sarria por el destierro por 6 años.
El Congreso presentó leyes represivas que Gamarra no quiso aprobar en ese momento.
También existe una carta de Gamarra que escribe a su amigo el coronel Vidal el 12 de Abril de 1832, y luego de agradecerle el buen servicio que da a la patria cuidando la estabilidad de la república, le dice:
"La causa de los conspiradores se vio en Consejo de Guerra, y todos han sido condenados a morir; pero yo he tenido que perdonar a los dos únicos aprehendidos, que justamente son los más imbéciles: que vean pues que no apetezco derramar sangre peruana; y que no abrigo venganzas.
No ocurre nada nuevo. Todo marcha aquí bien..."


En cuanto a Ramón Castilla quedó confinado en la corbeta “Libertad” pero un día enfermó y fue llevado al Hospital Santa Ana donde aprovechó una oportunidad de fugar el 14 de Marzo de 1833. Finalmente el Consejo de Guerra lo juzgó nuevamente el 3 de Enero de 1834 quedando libre de toda culpa.

Terminaremos este post con las palabras del general Echenique en sus memorias cuando recuerda el final de esta revolución: "Creyó (Gamarra) que un solo ejemplo bastaría para contener el desorden. Pero no sucedió así... Ese partido (el Liberal) era intransigente con él y procuraba su caída de cualquier manera..."



Referencias:


“La Iniciación de la República”, Jorge Basadre.


“Historia de la República del Perú”, Jorge Basadre.


“Memorias para la Historia del Perú”, General José Rufino Echenique.


“Historia de los Partidos”, Santiago Távara.


"Castilla y la conspiración del Capitán Felipe Rossel", Raúl Rivera Serna en el Boletín de la Biblioteca Nacional Nº 41 - 42


"Epistolario del Gran Mariscal Agustín Gamarra", Alberto Tauro




Jesús De la Jara

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