jueves, 27 de octubre de 2011

La Guerra contra la Gran Colombia (4): La batalla del Portete de Tarqui y el Convenio de Girón

LA BATALLA DEL PORTETE DE TARQUI

"Nunca he podido comprender que se diera por perdida por nosotros aquella batalla, en la que habiendo reveses por una y otra parte ... quedando dueños del campo y con un ejército superior .. se haya persuadido al mundo que la perdimos y nosotros consentir en ello sin aclarar las cosas, y demostrado que no hubo batalla campal, ni menos la perdimos"

General Rufino Echenique, en "Memorias..."


Luego del encuentro en el Puente de Saraguro, el ejército peruano siguió avanzando buscando a los grancolombinos. Se enteraron allí, gracias a los colombianos opositores a Bolívar, que el pueblo de Tarqui había sido abandonado por el mariscal Sucre, el cual parecía retirarse al interior, por lo cual no estando tan lejano se dice que Gamarra fue de la opinión de tomarlo con el ejército; pero no se siguió su consejo y sólo se destacó una división para ocupar el Portete.

Enterándose de esto el mariscal Sucre retrocedió en la noche del 26 de Febrero de Narancay con dirección al sur para atacarlo.

A las 2 de la mañana del 27 de Febrero de 1829 Sucre hizo marchar a la Primera División Colombiana, precedida por una vanguardia de 200 soldados escogidos entre los mejores del ejército, al mando del capitán Piedrahita y además el escuadrón de caballería "Cedeño" que debía servir de apoyo.


Cumplido el objetivo a las 4 y 30 de la mañana la Primera División se detuvo a esperar a la Segunda que aún no llegaba, sin embargo el capitán Piedrahita medio extraviado se topó con la avanzada del Ejército peruano que la conformaba el capitán Urías con el Batallón "2º del Callao"...




La vanguardia peruana de Plaza contra el Ejército Colombiano


"Dos batallones peruanos habían destrozado al "Yahuachi", "Rifles" y al "Caracas" y, durante tres horas, habían resistido a todo el empuje del ejército enemigo"
Nemesio Vargas, en "Historia del Perú Independiente"

Empezaron los primeros tiroteos sin embargo por parte de los defensores que eran los peruanos acantonados en Tarqui.

Ante el fuego de fusilería que se le hacía, el escuadrón "Cedeño" retrocedió y Sucre envió al batallón de infantería "Rifles" que mantuvo el tiroteo. Vino la vanguardia colombiana que se había extraviado y abrió fuego contra sus propios compañeros del "Rifles" con fuertes pérdidas.


Aclaró el día y Sucre decidió reorganizar sus tropas y dispuso un ataque en masa: destacó al "Rifles" y una compañía del batallón "Yahuachi" por la izquierda y por la derecha al batallón "Caracas" y lel resto del "Yahuachi" más el escuadrón "Cedeño".

La infantería peruana apostada en las alturas defendió su terreno a palmos, pero sólo contaba con una dotación escasa de municiones; el ala derecha peruana fue batida por el "Yahuachi" que se reforzó con los primeros cazadores del batallón "Cauca" de la Segunda División Colombiana que recién llegaban.

Sucre se encargó de llamarlos a gritos y así la Segunda División Colombiana llegaba a paso de trote para colaborar con sus compañeros que de por sí ya eran muy superiores en número a la reducida vanguardia peruana.

Gamarra dirige el Ejército hacia la batalla

"Debió estar muy inquieto con esto Gamarra, o tuvieron alguna noticia, pues desde las tres de la mañana, todos lo vimos a caballo, recorriendo cuerpo por cuerpo, y poniéndolos sobre las armas para marchar..."
General Rufino Echenique, en "Memorias..."

Aquí fatalmente se vio el resultado de la imprudente táctica de haber dejado al general Plaza 15 kilómetros separado del resto del ejército.

A pesar de los avisos que daban al ejército colombiano muy lejos de la vanguardia peruana Gamarra presintiendo un ataque de Sucre ordenó al estado mayor que estaba a cargo del Coronel Pedro Bermúdez marche con cuatro compañías donde estaba la Primera División del Ejército Peruano, con el General Plaza. Gamarra personalmente montado a caballo y yendo cuerpo por cuerpo ordenaba a los soldados armarse y marchar.
Los primeros soldados de esta parte del ejército partieron a las 3 de la mañana con dirección al Portete.

La primera columna de Cazadores que iba estaba al mando del Sargento Mayor Felipe Santiago Salaverry. Mientras Gamarra y Bermúdez llegaron solos al sitio de contienda, vieron que la vanguardia peruana estaba ya prácticamente batida pero aún así hicieron un estudio rápido del terreno donde se combatía.

Llegado Salaverry, Gamarra le dio la orden de atacar por el flanco izquierdo, pero se equivocó pues la subida era muy impracticable pero aún así arrolló a la Primera División Colombiana que perdió muchos hombres. 

Al ver esto Sucre envía a la Segunda División Colombiana pero Gamarra tomó otras compañías y logró rechazar la fuerte columna que se le oponía, desorganizándola y haciéndola retroceder.

La Mar combate en primera línea

Luego de esto se trabó un combate muy disputado entre ambas partes y en esos momentos llegó el Presidente La Mar quien recorrió las filas del ejército animando a los soldados peruanos.

Es allí donde Gamarra pide permiso al presidente para ir a retaguardia y tratar de contener a los dispersos que en ese momento eran muchos y de paso organizar mejor al ejército para ocupar una posición que les permita defenderse de un posible ataque en masa grancolombino, La Mar se lo da y él se queda en la vanguardia peleando.

A pesar de todos sus esfuerzos Gamarra logró recuperar una cantidad considerable de 1 500 hombres.

Mientras tanto los colombianos luego de tremenda lucha logran hacer retroceder a la infantería peruana que cedía el terreno a palmos.

Empiezan a llegar los batallones peruanos "Zepita" y "Pichincha", quienes a mitad de camino se encuentran con los dispersos y heridos peruanos; cuando el "Zepita" toma contacto con el ejército peruano, uno de los oficiales al ver al Mariscal Gamarra y al presidente La Mar, le dice a éste con voz marcial y para animar a sus soldados: "Mi general, yo tomo el Portete con armas a discreción". Echenique recuerda que el Mariscal La Mar contestó consternado: "No es tiempo ya de eso comandante. A poca distancia de aquí encontrará Ud. un explayado, y haga Ud. alto allí, y mantenga ese lugar hasta que se le mande orden para retirarse".

Su intención clara era detener allí al enemigo victorioso con los nuevos batallones peruanos que iban llegando para formar a los batallones derrotados en la pampa y presentar batalla al ejército que lideraba Sucre.
El ejército colombiano tomó las alturas y empieza el tiroteo sobre los batallones que venían a apoyar a la vanguardia de Plaza, entre ellos el glorioso batallón "Zepita", entre los cuales estaba el capitán Rufino Echenique que recuerda que luego de sostener el tiroteo por mucho tiempo reciben orden del jefe de la Segunda División del Ejército Peruano, General Blas Cerdeña, quien luego de ordenar para el fuego les gritó: "Soldados, a formar a la pampa com se pueda".

Retrocedieron entonces los peruanos soportando el empuje del ejército victorioso enemigo, murieron dos jefes peruanos que se quedaron en el sitio gallardamente hasta esperar que todo el batallón se repliegue en la pampa. Echenique recuerda haber perdido 14 oficiales y 300 hombres de tropa.

El general Cerdeña le ordenó a Echenique que cubra la retirada y con 16 ó 20 soldados pudo sostener la retirada. A pesar del poco número era suficiente pues el camino era muy estrecho. Tres veces la vanguardia grancolombina trató de pasar y tres veces fueron rechazados.

Cuando ya el ejército estaba formado en la pampa se retiraron, cumpliendo efectivamente el deseo de La Mar de parar al enemigo para conseguir que el Ejército peruano espere en buen orden el ataque general, vinieron a la carga dos columnas de cazadores y el escuadrón "Cedeño", que venía comandado por el valiente Coronel Camacaro.

Hasta aquí entonces, los peruanos habían perdido su vanguardia que luchó durante tres horas completamente aislada contra todo el ejército grancolombino y los batallones peruanos que vinieron en su ayuda precipitadamente se replegaron en buen orden.

Camacaro y la vanguardia grancolombina ahora sí estaban en una posición ofensiva y muy amenazante y la batalla iba a trabarse en terreno llano...


La Gran Hazaña de Domingo Nieto

Cuando el coronel venezolano José María Camacaro llegó con el escuadrón "Cedeño" dispuesto a arrollar a los peruanos que se batían en retirada se le presentó el comandante general de Caballería del Ejército Peruano, el General Mariano Necochea, con el glorioso "Húsares de Junín", en el Primer Regimiento iba el General José de Orbegoso y allí mismo el entonces teniente coronel Domingo Nieto y Marquéz. Ironías del destino Camacaro había luchado con los "Húsares de Junín" en la gloriosa batalla de Ayacucho.

Camacaro haciendo derroche de valor y autosuficiencia envió un parlamentario con señal blanca para que haga un desafío, al más estilo medieval romántico: "que ahorrasen la sangre de sus regimientos y que él se batiría con cualquiera que le conteste el duelo y el que ganara se quedaba con la victoria".
El que le salió al frente fue el teniente coronel peruano Domingo Nieto que realmente no tenía nada que envidiar de su rival, pues su heroísmo y valentía era legendaria.





Teniente Coronel Domingo Nieto y Márquez, gran héroe moqueguano, aceptó gallardamente el desafío del colombiano Camacaro y salvó a los "Húsares de Junín"





Los llaneros venezolanos sabiendo la gran habilidad de Camacaro vivaban su triunfo antes que empiece el duelo; pues él era uno de los mejores en el arma de Caballería de toda Nueva Granada e incluso primer espada del ejército. Cuando se acometieron furiosamente, Nieto pudo batirlo levantándolo con su lanza en ristre. Camacaro cayó y perdió la vida. Así fue como terminó sus días el valeroso Camacaro, terror de los españoles e invicto paladín venezolano hasta entonces.
Al ver a su jefe muerto los grancolombinos realmente consternados cargaron con todas sus fuerzas a los "Húsares de Junín", pero éstos más fieramente lograron derrotarlos y acuchillaron a casi el escuadrón entero casi sin dejar sobrevivientes, se dice que 6 ó 7 hombres.

Sobre este episodio dicen unos historiadores venezolanos increíblemente: "teniendo que llorar entre los muertos a los denodados tenientes coroneles Camacaro y Vallerino, que habiéndose adelantado demasiado en el ardor de la persecución, cayeron en manos de un escuadrón de caballería mandado por el general Necochea, cuyos subalternos después de atarlos los alanzearon sin piedad. Este escuadrón así como toda la caballería peruana había quedado en la ruta de Girón sin entrar en combate, y perpetró aquel crimen..."

Realmente a mí me parece sorprendente cómo muchos extranjeros quieren pintarnos a los peruanos como gente realmente cruel y belicosa cuando la historia demuestra que no hay nada más falso. Entiendo sí que cuando se hace la historia pues conviene siempre presentarse como magnánimo y bondadoso y a los enemigos como crueles y despiadados, pero siempre hay un límite. Aunque verídico en muchas partes la reseña venezolana cae en muchas falacias (me estoy tomando el trabajo de hablar sobre esto pues creo necesario desmentir varios mitos): es bien cierto que los "Húsares de Junín" acabaron con casi todo el escuadrón "Cedeño", pero de ninguna manera amarraron a Camacaro, como lo he reseñado este valiente venezolano retó a los peruanos y fue muerto en un combate formal. Los colombianos fueron los que al verlo muerto acometieron furiosamente a pesar del "trato" de Camacaro, claro, están en todo su derecho al ver a tan importante jefe caído; los "Húsares de Junín" contestaron con valentía a la arremetida de los del "Cedeño". No hay más que decir, las ATROCIDADES fueron en todo caso peores por los colombianos y de eso hay muchos ejemplos. Hablaremos de eso en su momento.


Los colombianos no presentan batalla y Sucre pide entablar negociaciones

Luego del aniquilamiento del escuadrón "Cedeño" y de las tropas grancolombinas que intentaron descender a terminar de golpear al ejército peruano ya concentrado y formado por el trabajo del Mariscal Agustín Gamarra, el ejército grancolombino se detuvo y no se animó a descender las laderas para trabar combate con el peruano. Más aún cuando la artillería peruana empezó a lanzar sus primeras salvas.

Los peruanos dueños de la posición de la llanura de Tarqui esperaron el ataque general que nunca vino.

En la batalla del Portete de Tarqui el ejército peruano tuvo 1 200 hombres entre muertos y heridos y los colombianos 800.

Los historiadores Rafael María Baralt y Ramón Díaz refieren 2500 peruanos entre muertos, heridos y prisioneros, de entre ellos 60 jefes y oficiales; en cuanto a los colombianos 545 y 17 oficiales.

El Mariscal Antonio José de Sucre luego de esto pidió entablar negociaciones



OPINIONES SOBRE LA BATALLA DE TARQUI: ¿FUE REALMENTE DERROTA PERUANA?

Sobre esto dice el entonces Sargento Mayor José Rufino Echenique, testigo presencial y actor en aquella jornada: "Siendo lo que he dicho la verdad de lo que sucedió aquel día, nunca he podido comprender que se diera por perdida por nosotros aquella batalla, en la que habiendo reveses por una y otra parte, esperada y preparados nosotros para ella, quedando dueños del campo, y con un ejército superior al del enemigo, aun después de aquellos reveses, se haya persuadido al mundo que la perdimos y nosotros consentir en ello sin aclarar las cosas, y demostrado que no hubo batalla campal, ni menos la perdimos. Podía ser que no se llevara a efecto el plan que nos propusimos y con el cual se emprendió la campaña, y que lo abandonáramos, pero de esto al hecho material de haberse perdido la batalla, hay una gran diferencia. El acto verdadero y que comprendería cualquiera es que nos retiramos por un tratado, cosa que muy bien pudo suceder sin batalla, y aún sin que se hubiera disparado un tiro."

Tan es así que hay historiadores incluso que llaman a la batalla Portete de Tarqui: "La Falsa derrota del Portete".

Muchos también consideran que la batalla hubiera podido ser ganada por los peruanos y acusan a Agustín Gamarra en parte por esto. Creo yo, personalmente que, COMO SIEMPRE, los dos lados son un tanto exagerados. Tanto los ecuatorianos, colombianos y venezolanos (siendo por supuesto los más interesados los ecuatorianos) exageran en muchas cosas y los peruanos (sobretodo los parcializados con La Mar y los críticos de Gamarra) también.

Hay por ejemplo dos historiadores que toman la declaración de Echenique (entre ellos Nemesio Vargas, GRAN acusador y crítico de Gamarra) para sustentar que la batalla pudo ser ganada. Yo he leído una y otra vez las memorias del General Echenique en esta parte y sigo pensando igual, en contra de los historiadores peruanos. Creo que no es un problema sino de comprensión gramática. Cuando leemos "nunca he podido comprender que se diera por perdida por nosotros aquella batalla...", ellos entienden como que algo así como que "nos hubiéramos rendido" o "no hubiésemos seguido peleando". Yo creo firmemente que no se refiere a eso, sino a que CONSIDERAMOS ESA BATALLA COMO UNA DERROTA, luego de que todo acabó, no en ese momento. Osea que pensamos que (viendo atrás en la historia) la perdimos.

Yo, personalmente, a pesar que soy peruano y patriota, no tengo dudas que la Batalla del Portete de Tarqui fue derrota para los peruanos y no hay ningún problema en aceptarlo, nosotros a lo largo de la Guerra contra la Gran Colombia ganamos muchos encuentros antes y después de esa batalla.

Pero por supuesto discrepo con las versiones ecuatorianas, colombianas y venezolanas que inflan demasiado la victoria:
Como hemos visto, la batalla NO FUE una batalla campal general entre dos ejércitos fue más bien un enfrentamiento entre la vanguardia peruana y el ejército grancolombino; no fue una victoria aplastante porque los grancolombinos no continuaron la batalla cuando el ejército peruano ya había tomado posiciones y los esperaba ORGANIZADO (no en desbandada como colocan varios historiadores, la desbandada fue por supuesto pero en la fase inicial de la batalla). Y finalmente pues tampoco se puede mencionar como un factor importantísimo al mariscal Antonio José de Sucre, quien tenía la experiencia de la campaña que realizó contra los españoles y que culminó con la Batalla de Pichincha, donde conoció todo el terreno y clima en la cual se desarrolló la guerra; además de sus dotes militares harto reconocidas por todos.

A pesar de todos estos factores Ecuador celebra el 27 de Febrero de 1829 como EL DÍA DEL EJÉRCITO ECUATORIANO, conmemorando la Batalla del Portete de Tarqui. Y es bien conocido la versión exagerada de una total derrota peruana que como hemos visto está harto descartada.

Basta decir que ni Sucre ni el mismo Bolívar estuvieron muy satisfechos del resultado de Tarqui.



EL CONVENIO DE GIRÓN

"Tan descontento quedó Sucre de su aleatorio triunfo y tan poca fe tenía en sus soldados que, detenido en las alturas del Portete, pidió nuevamente la apertura de negociaciones, fundándose en consideraciones filantrópicas y de amor a los peruanos, que no le asistían en realidad, puesto que en esos momentos permitía el fusilamiento y deguello de los prisioneros y toleraba, días después que la cabeza de Raulet, fuera paseada en la punta de una lanza por las calles de Cuenca"

General Carlos Dellepiane en "Historia Militar del Perú"


Como resultado de las negociaciones se firmó el Convenio de Girón 




LA CULPA DE AGUSTÍN GAMARRA EN LA CAMPAÑA CONTRA LA GRAN COLOMBIA

"Los que tanto tildaron de cobardía al general Gamarra en estos peligros, avanzándose a acusarle de traición, son unos impostores a quienes un ciego espíritu de partido movió a decir, sin respeto a la verdad y honra de su mismo país, lo que jamás podrían probar"

General Manuel de Mendiburu

Éste es uno de los temas más delicados y agrios en la vida de Agustín Gamarra. Para mí por supuesto el tema más agrio es las acusaciones que muchos lanzaron sobre su conducta que tuvo durante la Guerra que muchas de ellas me parecen infundadas y casi todas exageradas. Pero trataremos de ser imparciales y presentar los testimonios.

El "Gran Error" de Agustín Gamarra:

Vamos a referirnos a esto más adelante, creo que todos coinciden en que el peor "error" de Gamarra fue la deposición del Presidente La Mar. Yo coincido en esto no tanto por el acto en sí sino por las consecuencias de gran animadversión que le trajo de parte de los liberales, muchos oficiales y también muchos historiadores. Esto hace pues que muchos se aventuren a criticarlo incluso antes de la deposición que vamos a hablar en otro post. Y es semejante a la campaña contra Bolivia de 1828, ¿verdad?: Ningún boliviano cree que quiso libertar Bolivia del dominio colombiano (como efectivamente lo hizo) porque tiempo después se vio su interés en anexar Bolivia al Perú. Este gran error nunca fue perdonado por muchas personas quienes veían al mariscal La Mar como el hombre que merecíamos tener de presidente, por lo que al verlo caer muchos odiaron de muerte a Gamarra y el odio lleva muchas veces al insulto y a la mentira.

Es así que podemos ver cómo a favor de Gamarra hablan los partes oficiales del Ejército, el general Echenique, el general Mendiburu, el historiador Paz Soldán. Y en cambio vemos a "El Atleta de la Libertad", "La Patria en duelo", a Santa Cruz, Ramón Castilla, y muchos otros enemigos suyos en algún momento hablar mal de él.

La culpa de Agustín Gamarra en la Campaña contra Colombia es a mi parecer limitada y sobretodo es mayor parte del Mariscal La Mar.

La culpa que no se puede negar en Gamarra es, como apunta bien el general Carlos Dellepiane en su "Historia Militar del Perú", no haber sido un segundo jefe sumiso y obediente. Esto no se puede negar. Tampoco el que Gamarra, La Fuente y Santa Cruz hayan estado en conexión para oponerse al presidente La Mar, que no era tan raro pensar después de las consecuencias que trajo al Perú esa guerra que a muchos les parecía absurda y dejó consecuencias pésimas en el Perú.

Pero de allí al hecho de decir que Gamarra arriesgó al ejército por su revolución, que se dio después de todo conflicto bélico, hay mucha diferencia e injusticia. Los que sostienen esto, entre ellos Dellepiane, aducen que Gamarra quería conservar intacto al Ejército del Sur (nada más natural tratándose de amigos y soldados suyos, que se esmeró en formar y no quería que sufrieran con las direcciones de La Mar) y por ello el Ejército del Norte era el más expuesto. Es muy extraño creer que siendo el presidente La Mar "Director de Guerra y Operaciones" y Gamarra sólo "Comandante en Jefe" tuviera TANTO mando Gamarra como para pasar por encima del presidente y también resulta demasiado extraño que el Presidente La Mar haya permitido que Gamarra "destroce" la división del Norte y se haya quedado dormido en sus laureles, cuando todos saben que eso no pasó y antes bien La Mar estaba en toda acción de batalla. También es de recordar que La Mar dispersó el Ejército del Sur, victorioso de Bolivia y lo refundió con otras Divisiones hechas por él mismo y con jefes diferentes de los que tenía Gamarra como dirigentes de su ejército.

Mas bien vemos, como el propio Gamarra se queja, que era en parte La Mar el que pareciera quería desprestigiar a Gamarra, no sólo anulándolo y disolviendo el Ejército del Sur (que era su potestad obviamente como presidente) sino también dándole la peor parte de la película al hacerle firmar el Convenio de Girón.

La actitud de Gamarra en la Campaña contra la Gran Colombia es defendida por muchos como valiente, preocupada y atinada como hemos visto. Recordemos la inquina que tenía con Sucre como para no demostrar la bizarría que le caracterizaba y quedar relegado con respecto al Mariscal de Ayacucho.
Sí lamento personalmente el desenlace de la Guerra, si Gamarra hubiera puesto más de sí y tal vez se hubiese empeñado a toda costa en vencer a la Gran Colombia su gloria hubiera sido completa, falló allí lamentablemente y su interés personal también jugó una parte en no darse íntegro, pero de allí a calificarlo como traidor y otras cosas que muchos historiadores juiciosos jamás tomarían en cuenta hay mucho trecho...


Referencias:

"La Iniciación de la República", Jorge Basadre

"Historia de la República del Perú", Jorge Basadre

"Historia Militar del Perú", Carlos Dellepiane

"Memorias para la Historia del Perú", General José Rufino Echenique


"Historia del Perú Independiente", Nemesio Vargas

"Historia del General Salaverry", Manuel Bilbao

"Resumen de la Historia de Venezuela", Rafael María Baralt y Ramón Díaz






Jesús De la Jara


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7 comentarios:

  1. Creo que te empeñas demasiado en defender a Gamarra. No se puede decir que era natural que quisiera "defender" el ejército del sur. Ese era parte del ejército peruano y el Perú estaba en guerra. Tampoco era su deber tramar la caida del presidente peruano. Se demoró demasiado en llegar al teatro de operaciones perdiendo valioso tiempo. Existen evidencias de que estaba en tratos con el mismo Sucre para que el ejército fracasara a fin de mostrar a La Mar como derrotado y facilitar su caida. Que la guerra fuera impopular lo causó la demora del desenlace. El Perú tenía toda la ventaja, dominaba el mar, ocupaba Guayaquil y la Gran Colombia se deshacía en conflictos internos. Si Gamarra apoyaba los intereses del Perú hubiera contribuido a una victoria rápida que impidiera mayores gastos en dinero y personal. Pero en lugar de eso hizo un golpe de Estado a La Mar. Y Ecuador ahora se empeña en mostrar que el Perú fue derrotado en Tarqui

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    1. EStoy de acuerdo contigo en varios puntos, por eso menciono que Gamarra no fue obediente, pero también creo que tu visión está orientada por muchos historiadores contrarios a Gamarra y que creían que la Guerra podría ser fácilmente ganada, no soy de la misma idea. Espero viajar a Ecuador este año para poder visitar el campo de batalla. Saludos.

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  2. ¿Tarqui derrota peruana?
    Tarqui nunca fue una brillante victoria de la Gran Colombia y ni mucho menos una derrota peruana. Un testigo de lo que ocurrió en Tarqui, el que fue más tarde general del ejercito del Perú José Rufino Echenique, lo desmiente y cuenta en sus Memorias lo siguiente: “Nunca he podido comprender que se diera por perdida por nosotros aquella batalla habiendo reveses por una y otra parte, esperada y preparados nosotros para ella, quedando dueños del campo y con un ejército superior al del enemigo, aún después de aquellos reveses, se haya persuadido al mundo que la perdimos y nosotros consentir en ello, sin aclarar las cosas demostrando que no hubo batalla campal ni menos la perdimos. Podría ser que no se llevara a efecto el plan que nos propusimos y por el que se emprendió la campaña y que lo abandonáramos; pero de esto al hecho material de haberse perdido la batalla, hay una gran diferencia. El acto verdadero y que comprenderá cualquiera es que nos retiramos por un tratado, cosa que muy bien pudo suceder sin batalla y aun sin que se hubiera disparado un tiro”.

    En un “Diario de oraciones” publicado en el N° 1 del periódico La Patria en Duelo constan estas palabras que, sin saberlo, ratifican lo afirmado por Echenique: “Nuestra tropas se han portado con la mayor bravura... No hemos sido vencidos, pues los enemigos nos han respetado de modo que no se han atrevido a pasar sus columnas al llano en que los esperábamos con el más ardiente deseo...”.

    Sucre procedió, en todo momento, con mucha astucia. Sacó máximo partido de sus mejores posiciones de Tarqui, como lo había hecho antes en Saraguro. Después de habérselas con la división Plaza, no quiso arriesgar de nuevo su suerte en una batalla campal con todo el ejército peruano. Decidió, por eso, hacer una jugada diplomática en vez de una jugada militar. Invitó a La Mar a discutir negociaciones de paz. Después de lo ocurrido, era más que evidente que Sucre tenía que estar dispuesto a firmar un convenio. Y ese convenio quedó firmado en Girón, representando a La Mar los generales Gamarra y Orbegoso. Una vez obtenido ese documento Sucre hizo una tercera jugada, ya no de contenido militar como la primera o diplomático como la segunda, sino de tipo político. Exageró al máximo lo ocurrido en Tarqui y le dio el significado no de un encuentro con la vanguardia del ejército peruano sino el de una batalla formidable.

    Por tanto hablar de una victoria de la Gran Colombia en Tarqui es exagerado cuando en esa batalla hubo reveses en ambas partes. El fracaso de la ofensiva Grancolombana abortada por los Hósares de Junín permitió el repliegue estratégico de las tropas peruanas que esperaron a las Grancolombanas para la batalla final que no ocurrió por la pusilanimidad de los Grancolombianos. Sucre no estuvo satisfecho con su falso triunfo, que mas parecía ignominiosa derrota pues no logró su objetivo de aniquilar al Ejército del Perú debido a la matanza que hicieron los Húsares de Junín en los engreídos grancolombianos, consecuencia de esta batalla fue el convenio de Girón.

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    1. Los materiales que has citado los he leído completos e incluso como puedes ver los menciono en mi blog, pero luego de haber revisado tantos datos me atrevo a hacer mis conclusiones que han sido expuestas. SAludos

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  3. Nunca tuve esa visión. Bolívar y Sucre si que tenían esa visión de que la guerra contra el Perú podían ganarla con facilidad (Bolívar fue el que declaro la guerra al Perú) y no se les presento así, pues la campaña marítima fue desastrosa para la Gran Colombia. No obstante en la campaña terrestre la Gran Colombia tuvo algunos puntos a favor pero no logro el objetivo que se proponía Bolívar y que era el de conquistar Tumbes, Jaen y Maynas.

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    1. En mi opinión la Guerra contra la Gran Colombia fue un empate y la Batalla del Portete sí fue una derrota

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  4. La batalla de Portete de Tarqui tuvo dos fases, la primera fase la gana Sucre y la segunda Sucre la pierde. En conclusión no hubo derrota peruana.

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